Ceuta

Nací en Ceuta (Africa),una mañana del mes de mayo en esa ciudad tan española,tan llena de luz y tan marinera.Una mañana cuando el olor de las flores inundaba los jardines de San Amaro y los de la Argentina.

Una mañana en la que el olor a salitre se paseaba por el Paseo de las Palmeras y el mar acariciaba la muralla de la Marina. Cuando las campanas de San Francisco anunciaban que el nuevo día había comenzado y las gaviotas chillaban por encima de los barcos que entraban por la bocana entre el muelle de la Puntilla y el del Cañonero Dato. La imagen del Monte Hacho se recortaba saludando de lejos a La Mujer muerta,el Yebel Musa, el Atlante dormido de la mitología.

¿Se puede encontrar un lugar más bello para nacer?

Allí encontré el amor de mi vida que acompaña mis pasos desde que Cupido nos lanzó aquellas benditas flechas que nos unieron para siempre y aunque el destino me alejó de esa querida tierra, a ella volvemos con nuestros hijos para bebernos su aire, su cielo, sus gentes.

Nacida en Africa, así se llama este blog y ese es el título que llevo con orgullo grabado en mi alma.

MALENA

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domingo, 15 de mayo de 2011

Llora una guitarra...




Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla...

Federico García Lorca.

...................

Noche de primavera. El olor a jazmín entra por mis ventanas abiertas inundando la habitación. Me acerco a las rejas y miro los tiestos con los geranios florecidos, en explosión de fucsias, rojos, blancos y salmón.

Noche en Granada, donde los olores se mezclan creando un romance anónimo sin palabras, que vuela por el aire para quién quiera escucharlo.

Hay alguien cantando sus penas al compás de una guitarra. Son palabras que van saliendo poco a poco de su alma, y que llegan hasta mi corazón, despertando sentimientos dormidos.

Y mi alma también se despierta y sin darme cuenta, en la penumbra de mi habitación, en la que sólo entra el reflejo de la luna, mis brazos se van levantando, como el vuelo de una paloma, y mis pies avanzan en un baile gitano, donde todo mi cuerpo se cimbrea al son de la guitarra y de los sentimientos que en forma de movimientos van saliendo de mi alma.

Y cierro los brazos en torno mío abrazándome para consolar mi pena y los levanto haciendo girar mis manos para librarse de las cadenas, y mis pies desnudos, taconean sobre el suelo sacando mi rebeldía.

Todo al ritmo de mis sentimientos que se han unido al rasgueo de la guitarra.

La luna me contempla y el olor a jazmín y madreselva se han hecho más intensos.

Mis movimientos se hacen más lentos y cesa el lamento al mismo tiempo que yo, cansada, bajo mis brazos.

Sigue la penumbra en mi habitación, me siento y cierro los ojos. Mientras, en algún lugar, suena una canción que hace estremecer mi alma arrancando lágrimas a mis ojos.

Llora una guitarra…


Malena

NOTA.- Creo que no hace falta decir que la voz que se oye es la del gran maestro desaparecido hace poco , Enrique Morente.