Ceuta

Nací en Ceuta (Africa),una mañana del mes de mayo en esa ciudad tan española,tan llena de luz y tan marinera.Una mañana cuando el olor de las flores inundaba los jardines de San Amaro y los de la Argentina.

Una mañana en la que el olor a salitre se paseaba por el Paseo de las Palmeras y el mar acariciaba la muralla de la Marina. Cuando las campanas de San Francisco anunciaban que el nuevo día había comenzado y las gaviotas chillaban por encima de los barcos que entraban por la bocana entre el muelle de la Puntilla y el del Cañonero Dato. La imagen del Monte Hacho se recortaba saludando de lejos a La Mujer muerta,el Yebel Musa, el Atlante dormido de la mitología.

¿Se puede encontrar un lugar más bello para nacer?

Allí encontré el amor de mi vida que acompaña mis pasos desde que Cupido nos lanzó aquellas benditas flechas que nos unieron para siempre y aunque el destino me alejó de esa querida tierra, a ella volvemos con nuestros hijos para bebernos su aire, su cielo, sus gentes.

Nacida en Africa, así se llama este blog y ese es el título que llevo con orgullo grabado en mi alma.

MALENA

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jueves, 26 de mayo de 2011

A través de mis ojos: La Alhambra.


Quién quiera saber de la Alhambra de Granada que no me lea. No voy a narrar lo que pueda decir un guía de los muchos que atienden a los turistas que vienen ávidos de información sobre esta maravilla que vive en esa bella ciudad andaluza.

Yo hablo de lo que ven mis ojos, de lo que me dicen sus paredes, de lo que canta el rumor de las aguas que caen con fuerza y de las voces que puedes escuchar cuando te sumerges en esa dulce tranquilidad que sube hasta la noche estrellada de la Alhambra, y cuando sentada en el suelo, abrazando mis piernas en el Patio de los Arrayanes, mi vista se pierde en el reflejo de la Torre de Comares sobre el agua, rodeada de los setos de la planta del paraiso.

Pasa por delante de mí una sombra que vestida de musulmana se desliza suavemente y me toma de la mano. No hablo, simplemente me dejo llevar por ella. Su velo de suaves colores se ondula movido por la brisa.

Entramos en el Mexuar, la sala a donde se viene a pedir justicia. Mi compañera pone un dedo sobre sus labios pidiéndome silencio y señalando un punto, en una cámara elevada cerrada por celosías está el sultán meditando sin ser visto.

Nos apartamos. Se levanta el sultán y lentamente se encamina atravesando el Patio de los Arrayanes hacia la Sala de Comares. Entra. La Sala está vacía y con su mano derecha va acariciando las paredes en las que va leyendo en sus relieves poemas nazaríes sobre la Alhambra. Quizá de Ibn Zanrak y lee:


" Plata fundida corre entre las perlas
a las que semeja belleza alba y pura
En apariencias agua y mármol parecen confundirse
sin que sepamos cual de ambos se desliza"


Sigue leyendo y repite como en una oración: "Sólo Dios es vencedor" y llega hasta el trono y se sienta. Mira embelesado el techo lleno de estrellas y de los siete espacios que representan los siete cielos y por encima, el escabel, sobre el que se establece Dios. Y las cuatro diagonales, los cuatro rios del paraiso:el de la leche, el de la miel, el del agua y el del vino.

Un suspiro sale desde el fondo de su alma. Cierra los ojos y se encierra en sí mismo. Nos apartamos respetando su intimidad y vamos buscando el Patio de los Leones. Las columnas se unen con paños calados que dejan pasar la luz. Belleza blanca que la luna ilumina resaltando los cuerpos de los leones y convirtiendo en plata el agua que sale de sus bocas.

Alguien viene.Es el Sultán. Oigo sus pasos que llegan hasta la fuente, los acaricia y uniendo sus manos forma un pequeño recipiente que llena de agua y la lleva a su boca para refrescarse.

Sigue caminando y llega al Patio de los Arrayanes. Se sienta con las piernas cruzadas sobre el suelo. Mira hacia el cielo y una lágrima se desliza por su rostro. Lleva una rosa roja en la mano. En mitad de la noche se oye una voz de mujer que acercándose le dice con desprecio:

"Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre"

Abro mis ojos. Mi compañera ha desaparecido y en el lugar donde cayeron las lágrimas, una rosa roja eleva su fragancia hacia la noche estrellada de Granada. Era el adiós de Boabdil "El Chico" a la Alhambra, a su Alhambra.


Malena


Dedicado a la Promoción del 58 del Colegio Hermanos de la Salle de Melilla y a sus esposas con todo mi afecto.

domingo, 15 de mayo de 2011

Llora una guitarra...




Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla...

Federico García Lorca.

...................

Noche de primavera. El olor a jazmín entra por mis ventanas abiertas inundando la habitación. Me acerco a las rejas y miro los tiestos con los geranios florecidos, en explosión de fucsias, rojos, blancos y salmón.

Noche en Granada, donde los olores se mezclan creando un romance anónimo sin palabras, que vuela por el aire para quién quiera escucharlo.

Hay alguien cantando sus penas al compás de una guitarra. Son palabras que van saliendo poco a poco de su alma, y que llegan hasta mi corazón, despertando sentimientos dormidos.

Y mi alma también se despierta y sin darme cuenta, en la penumbra de mi habitación, en la que sólo entra el reflejo de la luna, mis brazos se van levantando, como el vuelo de una paloma, y mis pies avanzan en un baile gitano, donde todo mi cuerpo se cimbrea al son de la guitarra y de los sentimientos que en forma de movimientos van saliendo de mi alma.

Y cierro los brazos en torno mío abrazándome para consolar mi pena y los levanto haciendo girar mis manos para librarse de las cadenas, y mis pies desnudos, taconean sobre el suelo sacando mi rebeldía.

Todo al ritmo de mis sentimientos que se han unido al rasgueo de la guitarra.

La luna me contempla y el olor a jazmín y madreselva se han hecho más intensos.

Mis movimientos se hacen más lentos y cesa el lamento al mismo tiempo que yo, cansada, bajo mis brazos.

Sigue la penumbra en mi habitación, me siento y cierro los ojos. Mientras, en algún lugar, suena una canción que hace estremecer mi alma arrancando lágrimas a mis ojos.

Llora una guitarra…


Malena

NOTA.- Creo que no hace falta decir que la voz que se oye es la del gran maestro desaparecido hace poco , Enrique Morente.