
Cierro los ojos, junto mis manos y me voy sumergiendo hacia mi interior. Un viaje programado desde hace tiempo pero que he ido aplazando por una causa u otra.Es un lugar amplio, en el que no hay compartimentos.
Veo claridad. Una hermosa claridad que viene dada por miles de estrellas colgadas de hilos invisibles y que se balancean hacia adelante y hacia atrás, mientras se oye una canción que cantan como si fueran alumnas en el coro de una escuela.
Me muevo entre ellas acariciándolas y me responden dejando polvo dorado en mis dedos. Hay una luna que me guiña un ojo invitándome a jugar. Subo saltando de nube en nube y me agarro a su nariz. Me siento en ella y me hace mirar hacia abajo.
Hay grupos de casitas de las que sale humo de sus chimeneas y en la plaza del pueblecito, personajes de cuento danzan y juegan extendiendo sus risas por todo el valle.Duendes que corren detrás de ninfas, caperucitas que persiguen un lobo, siete enanitos corriendo detrás de una bruja que lleva una manzana en su mano y un baile en el que una linda muchacha lleva zapatos de cristal.
En un rincón, una abuelita rodeada de gnomos cuenta cuentos y un poco más allá rivalizando con la abuelita, hay un viejo roble que cuenta historias de hadas en noches de luna llena.
Y allí, sentada encima de la hierba, hay una niña que mira sorprendida y con una sonrisa en sus labios todo lo que va pasando.
Su corazón lleno de inocencia late dulcemente sintiéndose sin darse cuenta, parte de toda aquella escena. Sus manitas refriegan sus ojos para no quedarse dormida, pero la emoción la vence y un hada le cierra suavemente los párpados y la tapa con hojas del bosque.
Y así, sin querer, sin oponerse, la niña que vive en mí interior, cansada del viaje, cerró los ojos.
Malena
Y la niña, cual Bella Durmiente en los brazos del tiempo, despierta de su letargo. Respira nuévamente la luz de la Luna y, llevada de tu mano, se adentra en un mundo maravilloso desde donde contagia a otros niños dormidos la necesidad de volar al "Pais de Nunca Jamás" que todos llevamos dentro
ResponderEliminarMi querido Enrimer: Esos niños que fuimos y que se niegan a crecer tienen un lugar de reunión que puede ser la Tierra de Nunca Jamás o el claro del bosque o cualquier lugar en donde son felices. Gracias por dejar tu huella en este Nacida en África.
ResponderEliminarBrisas de nuestra tierra y los besos de siempre.
Que descanse la niña arropada por la magia del entorno, pero que, con la luz del nuevo día, ya descansada, siga inundándote con su ingenuidad, alegría y esperanza.
ResponderEliminarMil estrellitas blancas
Sherezade
Un hermoso viaje con la niña que llevas dentro, con tu niña, contigo...
ResponderEliminarun abrazo