
Hace unos días leyendo un libro que había caído en mis manos, me quedé bastante sorprendida porque hablando el autor sobre la esperanza, llegaba a la conclusión de que no debemos buscar la belleza de las cosas porque es una droga dura que nos hace perder el sentido de la realidad y no nos deja poner los pies en el suelo.
Realmente me dejó sorprendida y sobre todo indignada. No sólo porque iba en contra de mis principios, sino porque siento dentro de mí que una de nuestras obligaciones es buscar el lado positivo de las cosas e indudablemente buscar la belleza que nos rodea y que no siempre sabemos hallar aunque esté junto a nosotros.
¿Droga dura? Ya sabemos en que mundo vivimos y bien se encargan los medios de comunicación de mostrarnos cada día los aspectos negativos de la condición humana, como si mostrar ejemplos de solidaridad no vendiera, como si no nos interesara y así manipular nuestras mentes para que piensen que todo lo que nos rodea es malo y que no merece la pena tender la mano al amigo o al enemigo, Es igual.
Yo reclamo y defiendo el buscar la belleza de las cosas, del interior de las personas.
Reclamo el sentir emocionarme con un poema, con una melodía, con el canto que emite, sin ser oida, la Madre Naturaleza.
Los problemas desgraciadamente vienen solos, sin que nadie los llame, pero para contrarestarlos, nada mejor que sentir como entra por nuestros sentidos la belleza. Esa belleza que poco a poco nos ensancha el corazón abriendo de par en par las puertas a la esperanza.
Malena