
Te veo cada día y cada día estás distinta. Calmada, agresiva, dulce, coqueta. Y yo te observo y mudo no puedo decirte nada. Coqueta me abrazas sin saber que mi corazón por tí late. Enamorado callado pero loco por poseerte.
Te elevas y me tocas, indiferente a lo que provocas y yo, enamorado, privado del don de la palabra, voy desgranando en silencio, mi letanía de requiebros, mi letanía de lamentos.
Te enfadas, te agitas y hasta mi llegan tus improperios, pero sigo callado y soporto tu lucha hasta que calmada dejas de golpearme.
Pero yo sigo amándote día tras día, mendigando un poco de tus caricias. Callado, mudo, enamorado sin esperanzas, sabiendo que te amo cuando subes, cuando bajas.
Yo por fuera impasible, por dentro, volcán de fuego.
Y siempre esperando la noche, mi momento de gloria, cuando dormida a mis pies, yo puedo con mi luz acariciarte, porque yo soy el faro y tú, la mar, mi amante.
Malena